El problema más común
en las locuciones:
leer en lugar de contar
Llevo 30 años como profesional de la comunicación, la locución y la voz. Tengo deformación profesional: no dejo de analizar cómo comunica la gente en el audiovisual.
Y cuando analizo locuciones, veo una y otra vez el mismo problema: la gente lee en voz alta en lugar de contar. Es enorme la diferencia.
La fluidez verbal es magia en la voz. No significa ir corriendo — significa sonar espontáneo, mantener dinamismo, lograr que nadie prediga cómo lo vas a decir.
El error más común: el troceo
Escuché un podcast bien hecho, con contenido fascinante, pero la locutora hacía una lectura demasiado plana, con excesivas pausas que fragmentaban el texto, con entonaciones que se repetían de forma aburrida.
El troceo es el enemigo. Cuando alguien se detiene constantemente — pausas innecesarias, palabra a palabra — piensa que le está dando importancia a lo que dice. Pero lo que hace realmente es restarle fluidez. Y la fluidez verbal es magia en la voz.
Mis tres pilares: entonación, pausas y énfasis
Mi método se basa en entender que la comunicación efectiva con la voz tiene componentes muy específicos. No es intuición — es técnica.
Juega entre cadencia, semicadencia y anticadencia. Cuanta más riqueza tonal, mejor sonoridad.
Herramientas estratégicas, no decorativas. Vienen determinadas por los grupos fónicos.
Otorga convicción. Pero si enfatizas siempre igual, cansas. El juego está en sorprender.
El énfasis tiene múltiples formas. Usarlas todas es lo que marca la diferencia entre un comunicador plano y uno que engancha:
La intención: la forma acompañando al fondo
Uno de los recursos que más trabajo es la intención. No basta con decir las palabras: tienes que acompañarlas con tu voz, con tu cuerpo, con tu energía.
Si solo me limito a enunciar, sin acompañar con intencionalidad, no voy a comunicar efectivamente aunque tenga la mejor voz del mundo.
Lo que puedes hacer ahora
Mi obsesión es que la gente deje de leer en voz alta y aprenda a contar. Los grupos fónicos, el énfasis, las pausas estratégicas, la variación tonal constante, la intención… todo esto puedes trabajarlo. No es un don: es una habilidad.
Estoy constantemente haciendo cambios de volumen, intensidad, ritmo, entonación, énfasis. ¿Por qué? Porque estoy intentando reclamar la atención. Aparte de que el contenido sea interesante, la forma en que lo comunico es fundamental.
Y aquí viene lo importante: todos usamos estos recursos de forma espontánea en la comunicación diaria. La clave es usarlos siendo conscientes de ello y llevarlos también a las intervenciones profesionales. Porque la comunicación efectiva no es solo saber qué decir: es cómo decirlo.
Eso es lo que he aprendido en tres décadas viviendo de la voz. Y eso es lo que intento transmitir con GymVoz.
"La comunicación efectiva— Ángel G. Morón · GymVoz
no es solo saber qué decir:
es cómo decirlo."

